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Ochenta y ocho teclas: Eighty eigth keys.

Compositores

La Sexta Palabra

Os presento "La Sexta Palabra", una obra de Enrique Blanco, mi marido. La obra es el resultado de desafiarle a hacer una marcha de Semana Santa. Ahí veis el resultado.

Podéis leer el artículo que él mismo dedica a la obra aquí.

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Mozart: preludio inédito

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Hace dos días vi en 20minutos la noticia de que el Mozarteum autenticaba dos obras de Mozart. La primera, era la parte de piano de un concierto para piano y orquesta. La otra obra, un preludio. Viendo mi incapacidad para componer la orquesta en un día, he decidido tocar el preludio. Mozart lo compuso cuando tenía siete u ocho años. Es una delicia de pieza, como toda su obra. Que yo sepa. el Mozarteum la ha dado a conocer tocada en clave. Quería ser de las primeras personas en tocarla para piano.

¿Qué es un preludio? Un preludio no es en absoluto una forma musical. Muchos de nosotros, pianistas, conocemos un preludio como algo que antecede a una fuga, de la cuál ya he hablado. También conocemos los preludios como una forma de expresión pianística hecha furor romántico. Lo único cierto es que normalmente van delante de algo, y eso ni siquiera es verdad para los de Debussy o Chopin. Ciértamente, este preludio, acabando en la dominante, iba a ser seguido de otra pieza.

Nos encontramos con un Mozart efectivamente muy niño, y, en efecto, si pudieramos mirar cada pasaje, seguramente estaría muy influido por sus coetáneos, como cualquier compositor joven. Tenemos un preludio con alas,que quiere volar,en el sentido de usar todos los medios armónicos y contrapuntísticos, todos los medios rítmicos como cuatro contra tres, que será frecuente en él. Debemos de observar la enorme ingenuidad con la que nos lleva a la preparación de la cadencia, con el cambio de subdivisión. Me he permitido hacer las cadencias propias de la época. Considero que se adecuan perfectamente. En mi experiencia el estilo mozartiano admite desde un toque perlé (perlado, incluso algo superficial) como la elaboración más sesuda. No os olvidéis de que el preludio es un estilo libre. Os animo a tocarlo

Podéis ver la información y las partituras a partir de este vínculo.

 

Mozart: unpublished prelude discovered

Two days ago I read a news article in the newspaper 20minutos about Mozarteum’s authentication of two works by Mozart. The first one is the piano part of a concerto for piano and orchestra. The other opus is a prelude. Since it was impossible for me to arrange the orchestra in one day, I’ve decided to play the prelude myself. Mozart composed it when he was seven or eight. It’s a delightful piece, as all of his work was. As far as I know, Mozarteum has published it to be played in clef. I wanted to be one of the first people to play it for piano.

What is a prelude? A prelude is not a musical form at all. Many of us, as pianists, know a prelude as something that precedes a fugue –a subject we have already addressed in another article. We also know preludes as a form of pianist expression turned into romantic furore. One thing’s certain: they usually go after something –although that’s not even true for those by Debussy or Chopin. Certainly, this prelude ending on A dominant was intended to be followed by another piece.

This is a Mozart who was very young indeed, and, if we examine each passage, we see that it is strongly influenced by his contemporaries, just as with any other young composer. Here we have a prelude that seems to want to fly, in the sense that he uses every means possible that harmonics and counterpoint have to offer, and all rhythmical means such as 4 versus 3, which would be frequently used by him. We can see the enormous ingenuity with which he takes us to the preparation of the cadence with a change of subdivision. I’ve dared to do the typical cadences of that time. I think they adapt perfectly. In my experience Mozart’s style allows a jeu perlé (a pearled play, although rather superficial) as his brightest elaboration. Don’t forget that the prelude is a free style. I urge you to play it!

You can get the information and scores by clicking on this link.

 

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El pianismo de Beethoven: Beethoven y su tiempo

 

Beethoven (1770—1827)

Beethoven entra en escena en un momento favorable de la historia. Heredó de Haydn y Mozart un estilo y ciertas formas musicales bien desarrolladas ya pero aún susceptibles de seguir creciendo. Vivió en una época en que surgían poderosos cambios sociales, que le afectaron intensamente que se hicieron sentir en su obra. Como Napoleón y Goethe, Beethoven era hijo del tremendo alzamiento asentado durante todo el siglo XVIII y que había estallado con la Revolución francesa. Históricamente, su obra se estructuró sobre el periodo clásico, pero dadas la fuerza y singularidad de su propio genio, transformó estos elementos clásicos en características del periodo romántico. Él mismo no es clásico ni romántico. Él es Beethoven y su figura es el gigante entre los dos siglos.

Sus obras comprenden 9 sinfonías, 11 oberturas, 1 concierto para violín, 5 para piano, 16 cuartetos, 9 tríos con piano, 10 sonatas para violín, 5 para cello, 30 grandes sonatas para piano, 1 oratorio, 1 ópera (Fidelio) y 2 misas (una de ellas la “Misa solemnis in re”). Hay una diferencia obvia cuando su producción se compara con las de Haydn y Mozart: 9 sinfonías, por ejemplo contra las 100 de Haydn o las 50 de Mozart. Una explicación parcial es que sus sinfonías son más extensas. Pero la razón más importante es que escribía música con gran dificultad. Probablemente jamás haya existido otro compositor con tal autocrítica. Normalmente los apuntes de sus cuadernos de esbozos (que siempre llevaba consigo) cubren tres veces más páginas que el ejemplar acabado de su obra.

Primer periodo estilístico

Como es natural, las obras de este periodo muestran su dependencia hacia la tradición clásica. Las primeras tres sonatas mantienen algunos pasajes con reminiscencias de Haydn, a quien están dedicadas. Pero todas estas sonatas tienen cuatro movimientos en lugar de los 3 habituales en el clasicismo. Además, en la segunda y tercera sonatas, el minuet clásico está sustituido por el dinámico scherzo beethoveniano. El amplio uso del modo menor y las audaces modulaciones en estas sonatas resultan rasgos individuales. Algunas de las características de estas primeras obras (Sonate Pathétique) así como el frecuente uso de octavas y una textura pianística gruesa y plena pueden haberle sido sugeridas a Beethoven por las sonatas de piano de Clementi.

Figuras en acordes rotos, en los que se sostienen algunas notas para producir una línea melódica. 

Octavas rotas en la mano izquierda, con elementos acordales y melódicos en la derecha.

Figuraciones cargadas de apoyaturas en la derecha, contra acordes en la izquierda.

Figuración similar contra un bajo de Alberti.

Segundo periodo estilístico

Ya se reconocía a Beethoven en toda Europa como el principal pianista y compositor pianístico de su tiempo, y como sinfonista del mismo nivel que Haydn y Mozart. Las críticas iban dirigidas a su excentricidad. Su exhuberancia de conceptos demasiado grandiosa y sus osados desplazamientos entre los motivos. Lo singular y lo original parecen ser sus objetivos principales en la composición. Algunas de estas novedades, que hoy aceptamos como naturales, molestaban a los músicos de la época. El propio Haydn no guardaba especial simpatía por las innovaciones de su exalumno. Beethoven escribía para sí mismo y no para un público universal e ideal, no para un patrón o para alguna función particular. Por ello su música es tan intensamente personal y expresiva.

3ª sinfonía (eroica)

— Fidelio

Cuartetos Rasumovsky.

Sinfonías 4 a 8

Sonatas “Claro de Luna’, Waldstein, Appasionata

Concierto del emperador (a cargo de Czerny, su alumno)

Tercer periodo estilístico

En general los años hasta 1815 fueron tranquilos y prósperos. Su música se tocaba asiduamente en Viena. Los mecenas eran generosos y tenía una constante demanda de obras por parte de los editores musicales. Pero su sordera se convirtió en su mayor prueba. Le hizo perder el contacto con los demás, se encerró en sí mismo y se hizo hosco, irascible y suspicaz. Problemas familiares, mala salud y temores de pobreza lo atormentaban. Con gran esfuerzo de voluntad siguió componiendo. Escribió sus últimas 5 sonatas, las variaciones Diabelli, la 9ª sinfonía, la Misa Solemnis y los últimos cuartetos. A su muerte tenía planes para una décima sinfonía y muchas obras nuevas. Una de las características del estilo tardío de Beethoven es la reflexiva elaboración de temas y motivos hasta el máximo de sus posibilidades. Otra característica, la invención de sonoridades nuevas.

Sólo unos pocos de los contemporáneos de Beethoven comprendieron sus obras tardías, que, de todos modos, eran tan personales que hubiese sido imposible imitarlas. Su influencia sobre los compositores posteriores emanó sobre todo de su segunda etapa. Y no fue el elemento clásico en el estilo de Beethoven, sino el elemento revolucionario, el espíritu libre, impulsivo, misterioso, el concepto de la música como un modo de autoexpresión, lo que fascinó a la generación romántica. Clásico o no, romántico o no, Beethoven fue una de las grandes fuerzas en la historia de la música. Después de él ya nada sería lo mismo. Había abierto las puertas a un mundo nuevo.

 

 

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